Técnica empleada en las instalaciones

 Las instalaciones fotovoltaicas se pueden conectar a la red pública para inyectar electricidad por medio de un operador de la red (instalaciones conectadas a red) o pueden funcionar
de manera autónoma (instalaciones aisladas). Las instalaciones que se encuentran en edificios o en superficies libres están, por lo general, conectadas a la red.

El Real Decreto 1578/2008 garantiza al explotador de la instalación la remuneración de la electricidad inyectada a través del operador de la red. Las instalaciones aisladas proporcionan soluciones independientes de la red eléctrica para chalés alejados de centros urbanos, caravanas, cabañas, barcas, etc.

Una instalación fotovoltaica consta de las siguientes partes:

  • un módulo solar (generador)
  • un inversor
  • un sistema de montaje (soporte)
  • una batería, en el caso de las instalaciones aisladas 


Una instalación fotovoltaica se puede montar tanto en tejados planos como inclinados. También es posible integrarla en la fachada de un edificio o colocarla en una superficie libre.

Lo que es decisivo para el rendimiento energético es una orientación óptima de la instalación que quede fuera de la zona de sombra, orientada hacia el sur y con un ángulo de inclinación de 10 a 40 grados. En caso de que no sea posible una orientación sur, se puede conseguir también un buen rendimiento corrigiendo el ángulo de inclinación.


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