Aleación de aluminio de alta resistencia al servicio de la fotovoltaica
Desde Alemania, Krannich Solar le hace llegar los sistemas de montaje para cualquier tipo de tejado, fachadas y suelo rústico.
Los sistemas de montaje de instalaciones fotovoltaicas están evolucionando a la par que la tecnología fotovoltaica en si misma. Frente a sistemas tradicionales de hierro o acero, se impone cada vez más la elección de sistemas de montaje fabricados en aluminio, que aseguran más longevidad con menor grado de desgate y menor peso adicional. Frente a montajes obsoletos, plagados de soldaduras ineficaces y que acarrean gran cantidad de merma en la cantidad de material, montajes limpios, fáciles de instalar y diseñados específicamente para cada necesidad.
El aluminio puro es blando y frágil, pero sus aleaciones con pequeñas cantidades de cobre, manganeso, silicio, magnesio y otros elementos presentan una gran variedad de características adecuadas a las más diversas aplicaciones. Su ligereza, conductividad eléctrica, resistencia a la corrosión y bajo punto fusión le convierten en un material idóneo para multitud de aplicaciones; sin embargo, la elevada cantidad de energía necesaria para su obtención dificulta su mayor utilización, dificultad que puede compensarse por su bajo coste de reciclado, su dilatada vida útil y la estabilidad de su precio. El aluminio no cambia sus características químicas durante el reciclado. El proceso se puede repetir indefinidamente y los objetos de aluminio se pueden fabricar enteramente con material reciclado. Al utilizar aluminio recuperado en el proceso de fabricación de nuevos productos existe un ahorro de energía del 95% respecto a si se utilizara materia prima virgen.
El alumino anodizado tiene una excelente estabilidad a lo largo de los años bajo las condiciones climatológicas más adversas. Debido a su elevado calor de oxidación se forma rápidamente al aire una fina capa superficial de óxido de aluminio (Alúmina Al2O3) impermeable y adherente que detiene el proceso de oxidación proporcionándole resistencia a la corrosión y durabilidad. Esta capa protectora puede ser ampliada por electrólisis en presencia de oxalatos.
En cuanto al peso, el aluminio (2,7 gr/cm³) es casi un 300% más liviano que sus competidores, el hierro (7,9 gr/cm³) o el acero (7,85 gr/cm³). En una instalación tipo de 100 módulos solares, esto puede suponer hasta un total de 800 kg. menos de peso. No necesita mantenimiento, lo que supone un importante ahorro respecto a los sistemas tradicionales ya que, entre otras cosas, evita el tener que realizar una imprimación anticorrosiva a toda la instalación cada cierto tiempo, como ocurre con otros materiales dependiendo del hierro/acero con que estén fabricados. Debido a su durabilidad, se evitan también engorrosas reparaciones o sustituciones de piezas deterioradas, asegurando un óptimo funcionamiento de todo el sistema.